Suele ser duro beber con mujeres; descartando la cuestion del resuello etilico, suelen huir espantadas de todo aquello que no sea marcadamente dulce. Las excepciones son pocas. Para la gran mayoria de la poblacion femenina, las experiencias de barra se reducen entonces a unos inciertos brebajes que algun descarado denomina Daiquiri o a la combinacion de Coca Cola + algun spirit de pesima calidad. Por suerte, hay quizas un par de opciones mas dignas.
El South Beach es un trago moderno, inventado por el gigante Dale DeGroff para Campari en un intento de hacer mas accesible el bitter a las grandes audiencias (ya se hablo del tema en el post anterior). Dulce pero elegante, su unico defecto es quizas su color (marcadamente rosado). En todo caso, es una excelente introduccion a los placeres del Campari, enmascarado por lo citrico y un ingrediente que no solemos ver muy seguido fuera de la casa de la abuela, el Amaretto.
Liturgia
Dos de naranja, tres cuartos de Campari, tres cuartos de Amaretto (quizas media, dependiendo del gusto personal). Batido y servido en copa de martini. Como garnish, cascara de naranja flambeada.
Raconte
Lo dicho; inventado por DeGroff, ganador del concurso de tragos de 1992 de Campari. He aqui quizas otra falta de los tragos modernos: la falta de estirpe.
Lo personal es etilico
Un trago interesante para sugerir a una mujer y explicar al barman de turno (si tiene la sutileza suficiente para dosificar con precision 3/4 de medida, que no siempre...). Aunque quizas, quizas habria que perder las esperanzas y resignarse a que ellas beban su frozen daiquiri mientras uno masculla burbujas en su Manhattan...
Saturday, April 21, 2007
Monday, April 9, 2007
Arcos y portales
Cualquiera que haya dedicado a un vicio o aficion una cantidad sensible de tiempo termina conociendo algunos arcos y portales. Clarisimas señales de un antes y un despues, el salto de plano o epifania. La cejilla en la guitarra. Un circulado de espada. Odiar minuciosamente a un escritor que creiamos bueno.
En el campo etilico, uno de estos puntos de quiebre son sin duda los bitters. No demasiada gente reconoce la subdivision de la categoria en dos grupos: bitters "normales" y bitters "de corte". Lo mismo da: casi nadie niega que hay un antes y un despues en la experiencia del bebedor.
Entre los primeros se puede nombrar principalmente al Campari y el Fernet, aunque el segundo no participa de la academia coctelera clasica. Gusto totalmente adquirido, el Campari es la llave a un puñado de cocktails maravillosos; Edison, Negroni, Americano, Garibaldi son algunos de ellos. A diferencia del Fernet, es un aditivo que puede llegar a disfrutarse solo sin demasiado esfuerzo en plan "vasito de ginebra". Otro plus notable es que la mayoria de los barmen de medio pelo
ignoran lo caro que es en relacion a otros licores de la barra, con lo cual es improbable que nos cobren lo que deberian si pedimos "un Campari solo". Y aunque la ortodoxia frunza el ceño, un Fernet con Cola puede ser una alternativa digna en una barra infame.
En el campo de los bitters de corte, el Angostura es probablemente el unico que alguien de estas tierras tendra la suerte de probar. Concentrado, rabiosamente aromatico, suele acompañar varios tragos con base de whisky (Manhattan y Old Fashioned por ejemplo), aunque vale la pena experimentar su maridaje (palabra de enologo cool si las hay) con otros spirits. Ya en el colmo de la exoticidad encontramos los bitters de naranja o los Peychaud, lejos, muy lejos...
Una idea de cierre, poco trabajada: indica madurez del paladar poder apreciar los sabores amargos y/o los tragos "secos". Superar el sweet tooth es un definitivo paso adelante.
En el campo etilico, uno de estos puntos de quiebre son sin duda los bitters. No demasiada gente reconoce la subdivision de la categoria en dos grupos: bitters "normales" y bitters "de corte". Lo mismo da: casi nadie niega que hay un antes y un despues en la experiencia del bebedor.
Entre los primeros se puede nombrar principalmente al Campari y el Fernet, aunque el segundo no participa de la academia coctelera clasica. Gusto totalmente adquirido, el Campari es la llave a un puñado de cocktails maravillosos; Edison, Negroni, Americano, Garibaldi son algunos de ellos. A diferencia del Fernet, es un aditivo que puede llegar a disfrutarse solo sin demasiado esfuerzo en plan "vasito de ginebra". Otro plus notable es que la mayoria de los barmen de medio pelo
ignoran lo caro que es en relacion a otros licores de la barra, con lo cual es improbable que nos cobren lo que deberian si pedimos "un Campari solo". Y aunque la ortodoxia frunza el ceño, un Fernet con Cola puede ser una alternativa digna en una barra infame.
En el campo de los bitters de corte, el Angostura es probablemente el unico que alguien de estas tierras tendra la suerte de probar. Concentrado, rabiosamente aromatico, suele acompañar varios tragos con base de whisky (Manhattan y Old Fashioned por ejemplo), aunque vale la pena experimentar su maridaje (palabra de enologo cool si las hay) con otros spirits. Ya en el colmo de la exoticidad encontramos los bitters de naranja o los Peychaud, lejos, muy lejos...
Una idea de cierre, poco trabajada: indica madurez del paladar poder apreciar los sabores amargos y/o los tragos "secos". Superar el sweet tooth es un definitivo paso adelante.
Tuesday, April 3, 2007
Placeres proletarios
Es bueno saber que alguien piensa en nosotros aun cuando adelgaza la billetera. Placeres proletarios, pases de manos, ases en la manga para censurar con la mirada a la concurrencia y elegir esa botella con gesto de suficiencia. El tema ameritaria un estudio mas minucioso, pero nos quedamos con al menos dos esquelas:
Burnett´s, el primer gin tomable de la larga escalera de precios. Igual en costo al intolerable Hiram Walker. Ocho o nueve pesos que nos ingresan a una serie de tragos infalibles ("gauchitos", dirian algunos) e incluso iniciaticos, como el Gin Tonic, el Tom Collins, el Martini.
En el caso de los whiskies, Vat 69; ahumado como el Ballantine (otro compañero de formula) pero menos duro. Y como todo whisky amigo, sin pico servidor. Veintidos o veintitres pesos de alegria, sumamente rendidores.
Y como no recordar la frase de Brandoni: "pero lo tuyo es una miseria digna...".
Burnett´s, el primer gin tomable de la larga escalera de precios. Igual en costo al intolerable Hiram Walker. Ocho o nueve pesos que nos ingresan a una serie de tragos infalibles ("gauchitos", dirian algunos) e incluso iniciaticos, como el Gin Tonic, el Tom Collins, el Martini.
En el caso de los whiskies, Vat 69; ahumado como el Ballantine (otro compañero de formula) pero menos duro. Y como todo whisky amigo, sin pico servidor. Veintidos o veintitres pesos de alegria, sumamente rendidores.
Y como no recordar la frase de Brandoni: "pero lo tuyo es una miseria digna...".
Saturday, March 31, 2007
Clasicos en el recuerdo
Tras la bruta campaña sesentosa de Smirnoff con Bond y compañia, el Vodka se impuso como elemento primordial de cocteleria barata. Amen del Bloody Mary y alguna otra rareza, este spirit se encuentra ayuno de tragos clasicos, hermano bobo del Gin si existe tal cosa.La war casualty en este caso fue una bebida mucho mas noble y de mayor estirpe: el Cognac (o Brandy, si seguimos los desvarios DOC). Clasicos como el Sidecar, el Edison o el Brandy Crusta desaparecen de las cartas y de las memorias fragiles de los barmen. Cabe recordar al primer integrante de esta triada.
Liturgia
Bajo la estructura estandar de los "sours", dos medidas de cognac, una de limon y una de triple-sec (Cointreau, si estamos dispendiosos). Se admiten variaciones; DeGroff sugiere un 1-3/4-1 del cual desconfiamos respetuosamente. Batido, copa de martini y cascara de limon o naranja (flambeada, si el encendedor y la agilidad de los dedos permiten).
Raconte
Nuevamente la linealidad de la historia da ganas de patear frentes. Supuestamente, su nombre se debe a un cliente del "Harry´s New York Bar" de Paris, un capitan americano de la Great War que llegaba al establecimiento en (adivinaron) el sidecar de una moto. Algun dia esta condenada industria va a tener que comprar algunos creativos.
Lo personal es etilico
Un salvavidas como pocos, el Sidecar es un trago sobresaliente para iniciar a amigos y conocidos en los placeres de la cocteleria clasica. Lo suficientemente simple como para armarlo de urgencia, lo suficientemente exotico como para asombrar a mujeres vulgares con un supuesto conocimiento de bartending...
Wednesday, March 21, 2007
Friday, March 16, 2007
Herruza, vizcaina y tintos
quien mata de lejos no prueba su brazo ni su corazón ni su conciencia, ni crea fantasmas que luego acudirán de noche, puntuales a la cita, durante el resto de su vida...quien mata de lejos es peor que los otros hombres, porque ignora la cólera, y el odio, y la venganza, y la pasión terrible de la carne y de la sangre en contacto con el acero; pero también ignora la piedad y el remordimiento. por eso, quien mata de lejos no sabe lo que pierde escribió el gallego en mejores momentos.
Tampoco sabe lo que se pierde (aqui somos tajantes) el que no ameniza cada tanto la ciclica tertulia de colegas o de mujeres con un buen litro de tinto, lubricante social (como nos recuerda Scott en Roger Dodger) por excelencia, ganga para comprar por un rato falso estilo desdeñando la vulgaridad cervecera o lo contundente de los spirits. Mas solemnes murmuraban In Vino Veritas los romanos entre bacanal y bacanal.
O quizas Virginia Madsen en Sideways, su contundente And it tastes so fucking good...
Tampoco sabe lo que se pierde (aqui somos tajantes) el que no ameniza cada tanto la ciclica tertulia de colegas o de mujeres con un buen litro de tinto, lubricante social (como nos recuerda Scott en Roger Dodger) por excelencia, ganga para comprar por un rato falso estilo desdeñando la vulgaridad cervecera o lo contundente de los spirits. Mas solemnes murmuraban In Vino Veritas los romanos entre bacanal y bacanal.
O quizas Virginia Madsen en Sideways, su contundente And it tastes so fucking good...
Monday, March 5, 2007
Subscribe to:
Posts (Atom)

