Tuesday, May 22, 2007

Manhattan Transfer


Es delicado el equilibrio entre la novedad y lo establecido; en la cocteleria, la situacion se parece mucho a aquello del pajaro en mano y los cien volando. No es censurable sospechar de quien toma siempre lo mismo. Sin embargo, el ansia de continua innovacion tampoco es coherente, sobre todo ante los clasicos que han sobrevivido mas de un siglo.

El Manhattan es uno de los referentes mas fuertes de lo que podriamos llamar "cocteleria clasica", sobre todo considerando su notable longevidad; data de 1874. Un trago simple e iconico, presente aun en cartas mediocres. Sin duda un buen lugar para empezar una noche.

Liturgia

Un verdadero Manhattan se prepara con dos medidas de rye o bourbon y una de vermouth rojo. Copa de cocktail y una cereza al marraschino completan el trago. Dos dashes de bitters son casi la norma, preferentemente Angostura. Si no hay rye o bourbon disponible (situacion bastante comun), podemos cambiarlo por escoces, pero tecnicamente tendriamos entonces un Rob Roy, siempre que se cambie la cereza por un rulo de limon. Por suerte a veces nadie esta mirando.

Huelga decir que añoramos la inaguracion de nuevos circulos del infierno para aquellos innombrables que tengan la mala idea de batir un Manhattan...

Raconte

Existen dos versiones sobre el nacimiento del Manhattan, ambas ligadas a New York. Segun una de ellas, el trago fue inventado en 1874 por un barman en honor a la madre de Winston Churchill, cuando anfitriona de una fiesta por la eleccion de William Tilden como gobernador. La otra version adjudica el trago al juez de la corte suprema Charles Henry Truax, a quien su medico recomendo dejar de beber Martinis si queria bajar de peso. Aparentemente el juez pidio al barman algo para sustituir la libacion prohibida y alli nacio el Manhattan.

Lo personal es etilico

El primer trago (ya hemos hablado de ello) es especial, pero tambien lo es el primer gran trago. En el caso del que escribe, un glorioso Manhattan, obra de una amistad cimentada en el bitter y alguna nocion de arte. Ciertas variaciones a lo largo de los años: una cucharada del jarabe de las marrachino (radical, si...), cambiar el rye/bourbon por Tennessee, trocar el Angostura en un dash de Campari o Fernet.

Dos Manhattan, La Naranja Mecanica y The Wall al hilo. A veces uno se pregunta como sobrevive a ciertas cosas.

6 comments:

Frestón said...

Se llaman "señales".
Ayer pasé por una librería y encontré la novela homónima de John Dos Passos. Ipso facto cedí a la tentación.
Ahora quiero, además, bebérmela.

Barna said...

Deberia leer algo de Dos Passos, ya es la segunda vez que me lo mencionan. Y si, le recomiendo probar el Manhattan, es un antes y un despues.

Por cierto, gracias por el link en su pagina, aunque hay una "A" de mas, dada mi condicion de beodo publico...

Frestón said...

Oh, no, malentendido.
Lo pasamos a "B.P", si prefiere...

Barna said...

No, no, dejelo. De hecho me rei mucho con lo de la doble A cuando lo entendi...ando medio lento hoy.

ale said...

Ahora q finalmente cumpliste tu promesa estoy en condiciones d afirmar q t la bancas como barman, doy fe!!!
Muy rico el empalago, don!

Barna said...

Gracias por las loas, vuelva cuando quiera y le hare probar algun otro trago de chica...

(me parece que los muchachos de 34 Puñaladas me esta contagiando esa sana misoginia arrabalera)